"Dejarse querer también es de valientes."
Son las 2:37 de la noche.
Dime, ¿A dónde vas? No se que esperas.
Sigue siendo sábado, aunque no quieras.
Aunque intentes alargar los minutos hasta que no puedes más.
Pero sigue siendo sábado noche, y no puedes evitar preocuparte en vez de vivir ese minuto que tanto estas exprimiendo.
Son las 3:02 de la misma noche.
Y la ansiedad aumenta.
Sonríe por favor, nadie puede notar nada.
"Estas bien? - Si claro."
Y vuelta a empezar, otro sábado noche más.
Uno más a añadir a la lista.
Hacía tiempo que tardabas tanto en llegar a casa.
"Estas bien? - Si claro"
Segunda vez, pero ya llevas un rato llorando.
Tranquila, solo es un sábado noche más.
Uno de tantos.
Un más a añadir a la lista.
Son ya las 3:30 de esa misma noche.
Dime, ¿Que esperas?
Igual ya no, aunque quieras, aunque lleves tiempo.
Igual te lo vuelven a preguntar.
"Estas bien? - ..."
Y ya no puedes más.
Y lo dices, y lo gritas, y lo susurras y lo sollozas.
No puedes más y te derrumbas.
Te caes y no duermes.
Son las 4:41 de la noche.
Estas cansada, pero quieres amanecer.
Quieres volver a encontrar luz.
Luz en la penumbra.
Son las 5:26 de la noche.
Y al fin consigues dormir.
Buenas noches.