"No puedes amansar a una fiera"
Puedes entenderla, cuidarla, mimarla.
Puedes protegerla, guiarla.
Puedes preocuparte por ella, y puedes demostrárselo. Pero no puedes encerrarla en ti.
No puedes mentirle, ni engañarla, ni ocultarle nada. Porque le bastará una vez para no volver a caer.
A veces ni eso.
Porque cuando le fallas a una fiera, no vuelve a fiarse de ti.
No vuelve a confiar.
No vuelve a creer en tus palabras.
Porque aunque haya pasado mucho tiempo dormida, cuando se despierta y abre los ojos, te aseguro que no los vuelve a cerrar.
Porque, a veces, quien dice que es más fiera, más libre, es quien está más encerrado en una jaula.
En su propia jaula.
En su propia cabeza.
No puedes amansar a una fiera después de que haya probado la libertad.
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