Salta.
Estás al borde de un precipicio, al fondo, sólo se ve el fin del mundo con una delgada línea azul de mar. Tienes los brazos extendidos, mientras el viento mueve tu larga melena.
Salta.
Estás encima de una roca, y no tienes muchas más posibilidades. No puedes ni bajarte de ella, ni sentarte, ni avanzar.
Salta.
Porque saltar nunca te dio miedo. Porque sabes que saltar es lo que te hace libre, te hace grande, te hace fuerte. Porque sabes que por saltar puedes llegar a volar.
Salta.
Quizás porque, aunque no sea la única opción, aunque te dé miedo, aunque tengas vértigo, aunque te tiemble todo el cuerpo y tengas las piernas bloqueadas, sabes que, al final, saltar es la única opción que quieres.
Salta, porque el vértigo se supera volando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario