"O amor non ve cos ollos, senón coa alma"
Como cualquier personaje de una comedia de Shakespeare. Uno tras otro bucándose. Y un Cupido por el medio tropezando, jugando, lanzando flechas sin dirección.
Como una cadena sin fin. Como un leit motiv. Como una invariable.
¿Dios Eros, en que momento pensaste que era buena idea? ¿En que momento decidiste divertirte conmigo en este juego tan rastrero y tan sucio?
¿En que momento dejé que jugarás así conmigo?
¿Porque? ¿Porque si el amor ve con el alma, tu quisiste verme con los ojos? ¿Porque hiciste que el sentido común, fuese el menos común de los sentidos?
Te perdiste Cupido. Te perdiste en mi sueño. ¿A que estabas jugando? ¿En quién estabas pensando?
¿A quién perseguías?
Te perdiste Eros. Te perdiste en una de las tantas letras que Shakespeare escribió.
Pero esto no es una comedia. Aquí no hay hadas, ni dioses, ni flores encantadas, ni flechas perdidas.
Cupido, Eros. Te perdiste. ¿En qué estabas pensando?
No hay comentarios:
Publicar un comentario