domingo, 1 de mayo de 2016

Ritornare

                                                                                                "Sólo recordamos lo que nunca sucedió"
Amanecía.

Ella volvía a casa con los zapatos en las manos por la fría y mojada acera.

Eran las seis de la mañana.

Volvía con los ojos llorosos, y el rímel corrido por su cara.

Amanecía.

A casa, a olvidarse, a, quizás, dormir.

Eran las seis y diez de la mañana.

Los zapatos estaban tan rotos que ni el mejor de los zapateros los podría volver a recomponer.

Amanecía.

En las manos, un puñado de sueños y de esperanzas.

Eran las seis y veintitrés de la mañana.

Fría y mojada, como su vida.

Amanecía, y al instante anocheció.

Eran las seis y media.

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